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URUGUAY Y LA ANTÁRTIDA

 

Los orígenes de la relación política de Uruguay con la Antártida se remontan a las conferencias preparatorias del Año Geofísico Internacional realizadas en Roma (1954) y en París (1956).

El 9 de octubre de 1956 se constituyó la Comisión Técnico Asesora del Ministerio de Relaciones Exteriores, para justamente asesorar al Gobierno con respecto a los derechos que sobre la Antártida pudiesen corresponderle a nuestro país.

La Comisión de Cooperación Antártica se creó el 2 de marzo de 1961. En 1964 la Fuerza Aérea Uruguaya nombró una comisión para estudiar un vuelo al Polo Sur.

Todo este interés hizo carne en un grupo de ciudadanos que el 9 de enero de 1968, en la casa de la calle Ascasubí 4286, en el barrio de La Teja de Montevideo, fundó el Instituto Antártico Uruguayo, de carácter privado. Lo presidió el Prof. Julio Cesar Musso y lo integraron su hermano Mario y los Sres. Fernando Souto, Ricardo Piaggio y Mario Mignot.

El 14 de setiembre de 1968 el diputado Luis Alberto Salgado presentó un proyecto de Ley Antártica Uruguaya, que no fue sancionado pero al menos mostró el interés sobre el tema. Entre el 24 y el 27 de abril de 1970 se realizó la Primera Convención Nacional Antártica en la Biblioteca Nacional, bajo el auspicio del entonces CONICYT.

El 28 de agosto de 1975 se creó el Instituto Antártico Uruguayo, ya como organismo oficial, en la órbita del Ministerio de Defensa Nacional. Es el responsable de conducir la política antártica del Estado. Lo dirige un Consejo Directivo integrado por ocho Consejeros de los Ministerios de Relaciones Exteriores, de Educación y Cultura y de Defensa Nacional.

Uruguay dio el primer paso para ingresar al Tratado Antártico en el año 1979 cuando lo ratificó, pasando a ser Miembro Adherente el 11 de enero de 1980.

Al adherir al Tratado Antártico, Uruguay puso de manifiesto su interés y la voluntad de reservar los derechos que en un futuro pudieren corresponderle en la Antártida, acorde al derecho internacional, sin oponer títulos de soberanía sobre su territorio.

Como Uruguay quería ser Miembro Consultivo, “las cosas se empezaron a complicar” pues ahora debían demostrarse las intenciones de cumplir con el articulado del Tratado, instalándose en el Continente Blanco y comenzando las investigaciones científicas.

Respondiendo a una invitación de la Fundación Nacional de Ciencias de los Estados Unidos de América, dos oficiales de nuestra Fuerza Aérea, el Coronel Aviador Roque Aíta y el Capitán Navegante Bernabé Gadea volaron a Nueva Zelanda, luego a la Base Mc Murdo y por último a la Estación Amundsen-Scott, llamada también Polo Sur. El 19 de enero de 1982, a las 13.00 hora local (en Uruguay eran las 22.00 horas), izaron por vez primera el Pabellón Nacional en el Polo Sur Geográfico, marcado por un pedestal coronado por una esfera plateada, rodeado en semicírculo por los pabellones de los países signatarios del Tratado Antártico. En julio de 1983 el entonces Teniente Coronel Omar Porciúncula del Ejército Nacional, viajó a las bases neocelandesas del Mar de Ross, con la finalidad de obtener información sobre la construcción de una pequeña base. La valiosa información obtenida indicó el rumbo final para el asentamiento uruguayo.

La primer misión totalmente uruguaya se desarrolló entre el 27 de enero y el 1º de febrero del año 1984, en la aeronave de nuestra Fuerza Aérea Fairchild FH 227D matrícula 572 dotada de un tanque de combustible extra, que aterrizó en la Isla Rey Jorge el 28 de enero a la hora 19.35.

Una vez que se comprobó la factibilidad de realizar el enlace con nuestras aeronaves, el emplazamiento se eligió frente a la Bahía Collins, que es un apéndice de la Bahía Maxwell, junto al Glaciar Collins y al costado de un lago que se llamó Uruguay, proveedor del agua potable. La altura es de 17 metros sobre el nivel del mar; el suelo, al igual que el resto de la Península Fildes, es de cantos rodados y queda descubierto durante el verano. La distancia al aeropuerto es de cuatro kilómetros. Los trabajos de construcción comenzaron el 9 de diciembre de 1984 y el 22 de ese mismo mes se izó el Pabellón Nacional en la Base Científica Antártica Artigas quedando de esa forma inaugurada.

El primer Jefe fue el Teniente Coronel Omar Porciúncula y las construcciones erigidas fueron las estrictamente necesarias para una primerísima etapa. Se instaló una estación meteorológica y de esa forma comenzaron las investigaciones científicas. Pero aún no se estaba preparados para “pasar el invierno”, por lo que la Base se cerró, entregando la llave al Jefe de la Base Pte. Frei.

A fines de 1985 se regresó y se concretó la primer invernada con la dotación cuyo Jefe fue el Teniente Coronel Heber Cappi Las construcciones se fueron encadenando paulatinamente. Wannigan es el apellido del fabricante neocelandés de las construcciones utilizadas para erigir la Base. Su nombre quedó de tal manera ligado a ellas, que se conocen de esa manera. Explicando burdamente, son como una cámara frigorífica, pero el calor está adentro y el frío afuera.

Como ya explicamos, para convertirse en Miembro Consultivo Uruguay debió demostrar sus intenciones de cumplir con el articulado del Tratado Antártico, instalándose en el Continente Blanco y realizando trabajos científicos. Eso ya estaba siendo cumplido.

La XIII Reunión Consultiva Anual del Tratado Antártico se estaba desarrollando en la ciudad de Bruselas. La Delegación de Uruguay conjuntamente con la de China esperaba en el salón contiguo al que se desarrollaba la Reunión. Las puertas se abrieron y fueron invitados a entrar, recibiéndolos con los tradicionales aplausos que significaban que habían sido aceptados como Miembros Consultivos. Era el 7 de octubre del año 1985. La ley 15.918 designó a ese fecha como Día de la Antártida Uruguaya.

Que la Antártida se nombrara como uruguaya constituyó un error, dado que nuestro país no es reclamante de soberanía. Por ese motivo, la ley 17.727 designó al 7 de octubre como Día de la Antártida.

Durante el año 1997 las autoridades del Instituto Antártico Uruguayo realizaron gestiones ante las del Reino Unido y finalmente éste donó a nuestro país una antigua estación abandonada, que se llamaba Trinity House, en la Península Antártica, a unas 120 millas náuticas al sureste de Base Artigas.

Se trata de una instalación de unos 200 metros cuadrados ubicada en una altura, a espaldas de la Base Esperanza de la República Argentina (esta Base de Argentina se encuentra cerca del mar en la Bahía Esperanza). Se reacondicionó y el 22 de diciembre del año 1997 se izó el Pabellón Nacional dejándola inaugurada con el nombre de Estación Científica Antártica Teniente de Navío Ruperto Elichiribehety, en recuerdo y honor de quien fue Comandante del buque uruguayo “Instituto de Pesca Nº 1”, que en junio de 1916 viajó a tratar de rescatar a la tripulación del “Endurance” de Sir Ernest Shackleton, que había quedado en Isla Elefante. Su primer Jefe fue el Teniente Coronel José Unzurrunzaga.

FUENTES:

- Paralelo 62º-Uruguay en la Antártida, Montevideo 1998, por la Lic. Ana María De Salvo.

- Uruguay en la Antártida, Montevideo 2002, del Instituto Antártico Uruguayo.

 

 

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